viernes, 17 de mayo de 2019

Un año después.

Sí, así cono en las telenovelas: un año después. Estamos a 17 de mayo de 2019 y ¿saben qué ha sucedido en 12 meses? Todo. Todo en serio.
El 2018 fue un año de montaña rusa triple, bastante doloroso y estuvo marcado por varias pérdidas.
Perdí a una de mis grandes amigas en la vida, la única que creyó en mi y me dio mi primera gran oportunidad laboral, aquella que me ayudó a pagar la escuela y me enseñó que lo que vale en la vida no son las calificaciones, sino lo que haces realmente. Perdí también un empleo que me gustaba mucho, debido a la incompetencia y a la poca humanidad y empatía de los que eran mis jefes. Perdí mucha sangre y mucho peso en músculo. Perdí la salud física, mental y emocional. Perdí un embarazo y otra vez al hospital y a la persona que consideraba casi mi hermana...
Pero también gané. Hacia la segunda mitad del año la balanza se empezó a nivelar: gané salud a través de terapias, ejercicios y meditación, conocimientos sobre un montón de cosas nuevas, dos empleos nuevos, mucha experiencia laboral y profesional que me abrió las puertas de una escuela nueva, un anillo de compromiso, una familia política que me estima muchísimo. Estamos en la primera parte de 2019 y ya hasta me casé: mi ahora marido G, me propuso matrimonio con un anillo precioso, de rodilla al piso y toda la cosa, minutos antes de mi cumpleaños 35. Fue muy bonito. El 30 de abril nos casamos, ante los hombres y ante los Dioses de nuestra religión. El próximo 17 de agosto lo haremos de nuevo con una fiesta para celebrar con todas nuestras personas importantes: familia y amigos del alma. Tenemos una nueva integrante en la familia: una perrita que nos trajo Odín a la casa. Es preciosa y la amamos, es nuestra vagabunda de un solo ojo, que además tiene un ojo café y otro azul: es el presagio de nuestra unión.
El saldo ha sido bueno, mejor de lo que nunca había estado. Estoy por primera vez "tablas". Me siento feliz, plena, segura y sobre todo tranquila. Ese tipo de tranquilidad que jamás había sentido, bien porque no sabía cómo o porque no me había dado la oportunidad. El 2019 todavía no termina, pero puedo decir que este ha sido uno de los mejores años de toda mi vida. Estoy muy agradecida con la vida, con los dioses, con mi marido, con mis hijos animalitos, conmigo. Aún así, siento que me hace falta una alineación y balanceo cabronas, como la del año pasado...bueno, ya no tan cabrona, pero sí mantenimiento anual. Pronto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario